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El pez por su boca muere

¡Buenos días!
Al presidente Bernardo Arévalo lo traicionó lo más íntimo: su subconsciente. Ayer, en “La Ronda”, fue abordado por el periodista de República, Luis de León, para conocer su posición respecto de la doble función que tiene su embajador en México, Edgar Gutiérrez: la oficial y la que, aprovechándose de ella, realiza como recaudador de donaciones para su fundación (DESC) y, por ende, para ePInvestiga, parapetado entre un pinchazo y una oficina vacía.
El presidente se desencajó y reveló la verdad: dijo que no abordaría el tema, porque ya se habían emitido dos comunicados, uno de la Cancillería y otro del propio Gutiérrez; el asunto es que el segundo nunca emitió comunicado, sino que lo hizo su medio, ePInvestiga. Resulta más que evidente que el presidente sabe que es de Gutiérrez y se le escapó. Simple lapsus, no; confesión.
A Arévalo le ocurre lo que a todos los políticos y funcionarios: detestan ser cuestionados y aborrecen ser descubiertos. ¡Cachado!
A la luz de lo descubierto, se puede inferir que el presidente no solo sabe de esa doble función, sino que la apaña. Quizá también le es conveniente; por el mismo precio tiene a un embajador, a un relacionista con Morena —no solo con el gobierno mexicano— y, como bonus, un medio que dice lo que no puede decir su gobierno: tiene su libelo.
La permanencia de Gutiérrez en el servicio exterior de Guatemala es insostenible; bueno, lo es a la luz de la decencia; lo contrario es igual de cierto.
Vea acá el breve reportaje.

Ana González
Las fichas se mueven para la reelección: diputados migran hacia UNE y Cabal
487 palabras | 3 minutos de lectura

La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y CABAL figuran entre las agrupaciones que más diputados han incorporado a sus filas de cara al proceso electoral del 2027. Aunque ambas organizaciones arrastran cuestionamientos, se han convertido en refugio para algunos legisladores que buscan asegurar su reelección.
Por qué importa. Los diputados siguen dejando en evidencia la escasa lealtad partidaria y, cada vez más, las agrupaciones políticas parecen convertirse en vehículos electorales y mecanismos de enriquecimiento. El interés por mantenerse en el Congreso también coincide con el incremento de sus ingresos, que pasaron de GTQ 29 150 a GTQ 66 300.
Aunque ya no responden políticamente a los partidos que los llevaron al Legislativo, permanecen formalmente vinculados para evitar quedar como independientes.
Parecen centrarse más en garantizar espacios con mayores posibilidades de reelección que en afinidades ideológicas o compromisos partidarios, aun cuando las agrupaciones carguen con cuestionamientos.
Es claro que buscan asegurar espacios en agrupaciones donde miren que tienen más posibilidades de quedar; veletas.
El caso más evidente es el de Vamos, bancada que llevó al Congreso a 39 diputados, pero que ha visto cómo buena parte de ellos toman distancia para acercarse a otros partidos, principalmente la UNE y Cabal.
Datos clave. Ni siquiera los señalamientos que rodean a la UNE parecen frenar la llegada de diputados. La relación sentimental entre María Marta Castañeda Torres —sobrina de Sandra Torres— y Aldo Dupié Ochoa, alias “El Lobo”, identificado como cabecilla del Barrio 18, parece no importarles a los “tránsfugas”.
Una de las muestras más recientes fue que, en conferencias de prensa de la UNE, apareció la diputada Sofía Hernández, electa por Vamos en Huehuetenango. También se confirmó la adhesión de Héctor Aldana —considerado cercano a Allan Rodríguez—, pero que ahora se alinea políticamente con Sandra Torres.
En el caso de CABAL, la agrupación consiguió 18 curules en el 2023; también ha experimentado reacomodos internos. Con el tiempo se hicieron visibles dos facciones: una encabezada por Carlos López y otra dirigida por Luis Aguirre. Esta última ya suma 21 integrantes; entre ellos, Hermán Echeverría y Thelma Ramírez, ambos electos originalmente con Vamos.
A esa lista se agregan Esduin Javier, conocido como “Tres Kiebres”, quien anteriormente formaba parte de Cambio, y Randy Coc, electo por Victoria.
En conclusión. Los movimientos dentro del Congreso reflejan una política cada vez más dominada por el oportunismo electoral y menos por principios o afinidades ideológicas. Las agrupaciones han pasado de ser plataformas de representación a convertirse en estructuras de conveniencia y enriquecimiento.
El caso de la UNE evidencia cómo, pese al desgaste político, los señalamientos y las controversias que rodean a figuras cercanas al partido, continúa funcionando como refugio para diputados que priorizan la supervivencia electoral sobre el costo político de sus alianzas.
En paralelo, CABAL también ha logrado crecer absorbiendo figuras provenientes de distintas bancadas, aun cuando sobre de algunos de sus actores pesan cuestionamientos y posibles vínculos con el crimen organizado.
Glenda Sánchez
TSE enfrenta el reto de sanear un padrón bajo presión política y tecnológica
609 palabras | 4 minutos de lectura

Uno de los primeros desafíos de la actual magistratura del Tribunal Supremo Electoral (TSE) será depurar el padrón electoral rumbo a las elecciones generales de 2027. El registro que comenzó a construirse en 1983 acumula algunas fallas derivadas de migraciones, fallecimientos y cambios de residencia no reportados.
Un padrón débil compromete la confianza electoral y la legitimidad del proceso en cualquier país.
Por qué importa. El padrón electoral es un instrumento básico de cualquier elección. Define quién puede votar, dónde debe hacerlo y qué ciudadanos están habilitados. Aunque parece un listado sencillo, su actualización exige coordinación institucional y recursos. Además, controles constantes para evitar errores que afecten derechos políticos.
La depuración depende de información de las municipalidades, ministerios y el Organismo Judicial (OJ). Algunas de las inconsistencias en los registros provienen de datos incompletos o desactualizados entregados por otras instituciones.
La Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) restringe la inscripción de militares activos, policías y personas suspendidas en sus derechos ciudadanos, como quienes están privados de libertad. Las autoridades deben enviar nóminas actualizadas antes del cierre de inscripción electoral.
El 22 de enero pasado concluyó el plazo para actualizar residencia electoral. El TSE promovió jornadas de empadronamiento y actualización de datos para ampliar la cobertura y reducir inconsistencias.
Datos clave. El tamaño del padrón explica la complejidad del proceso. El registro electoral incluye millones de movimientos entre nuevos ciudadanos, fallecimientos, migraciones y cambios de vecindad. Esa variación exige un análisis técnico para evitar fallas en las urnas.
Roberto Morales, vocal II del TSE, afirmó que existen al menos 379 000 fallecidos entre 2023 y 2026. De esa cantidad hay 1609 registrados como XX.
Señaló algunas inconsistencias relacionadas con ciudadanos suspendidos por procesos penales y limitaciones tecnológicas dentro del sistema institucional.
Para las elecciones de 2023, el padrón alcanzó 9.3M ciudadanos habilitados. Se reportaron 387 416 fallecidos; fueron dados de baja entre 2019 y abril de 2023.
Punto de fricción. Las inconsistencias del padrón representan un problema administrativo. Asimismo, el riesgo de convertirse en un foco de conflictividad política si las agrupaciones cuestionan exclusiones, centros de votación o restricciones que afecten la participación ciudadana.
Un padrón desactualizado puede dificultar o impedir el ejercicio del voto. Los errores en residencia electoral suelen provocar asignaciones incorrectas de centros de votación, sobre todo en municipios con alta migración o movilidad interna constante.
Los fallos en los datos sociodemográficos, como edad o sexo, pueden generar reclamos partidarios y judicialización. Las organizaciones políticas inconformes podrían argumentar violaciones al derecho de participación para cuestionar resultados electorales posteriores.
Ahora también es imprescindible fortalecer los sistemas informáticos para resguardar los datos ante el riesgo de ataques cibernéticos. En las últimas semanas, algunas instituciones fueron víctimas de estos incidentes. Incluso el mismo TSE activó su plan de seguridad.
En conclusión. Si el TSE logra un registro claro y seguro, gana confianza. Para eso necesita datos al día, aliados institucionales y dejar claro que nadie se queda fuera sin razón. Se debe blindar el proceso frente a cuestionamientos futuros.
Un padrón desactualizado abre la puerta a reclamos por centros mal asignados, exclusiones dudosas o inclusiones irregulares. Un problema técnico podría terminar en los tribunales si las organizaciones sienten que el juego no es parejo.
Sin flujos de información precisos y puntuales, los desaciertos se acumulan y debilitan la credibilidad del registro electoral ante los partidos políticos y la sociedad civil.
Los ciudadanos necesitan ver que el sistema revisa, corrige y explica. Con auditorías visibles, tecnología sólida y comunicación directa. La depuración del padrón no solo es una tarea técnica. También será una prueba de credibilidad para el TSE rumbo a 2027.
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