El sambenito

 

¡Buenos días! 

Ayer se jugó el Super Bowl LX, en el que actuó en el show de medio tiempo el ¿cantante? boricua Bad Bunny, pero no es a ese al que se refiere el título de este boletín. El sambenito era una prenda utilizada originalmente por los penitentes católicos para mostrar público arrepentimiento por sus pecados; más adelante se usó para señalar a los condenados por la Inquisición, por lo que se convirtió en símbolo de infamia.

Si nos alejamos del ámbito religioso y nos pasamos al político, si hubiese justicia —aunque sea divina, porque la terrenal acá escasea—, muchos o casi todos los políticos debiesen llevar sambenito. Si no lo hacen es porque no se arrepienten; son caraduras.

Con total desfachatez se muestran en redes sociales cual influencers y, lo que es peor, tienen decenas de miles de seguidores, aunque tampoco faltan los comentarios en contra. Viven en una burbuja, alejados de la realidad que vive la población. Si no es la inseguridad, es la carestía de todos los productos, o es el tráfico. Los problemas de los “mortales” parecen no importarles.

Y son ellos, esos políticos —también operadores— los que designarán magistrados constitucionales y electorales, fiscal general y contralor de Cuentas.

Si creemos que su escogencia será pensando en el bien común e interés general, seguramente no son ellos los que deben usar sambenito; la población —nosotros— debemos ponernos esos sombreros cónicos, de los que les ponían antes a los tontos en las escuelas…

 
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Rafael P. Palomo
La Cuba castrista: crónica de un colapso anunciado
755 palabras | 4 minutos de lectura

La relación entre EE. UU. y Cuba atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el final de la Guerra Fría, por una acumulación de señales que, leídas en conjunto, apuntan a un cambio cualitativo en el equilibrio de poder en el Caribe.  

 

En perspectiva. La reacción del gobierno cubano en las últimas semanas revela un temor real a que Washington esté dispuesto a ir más lejos de lo habitual, incluso más allá del manual clásico de sanciones y aislamiento. Las declaraciones recientes de Miguel Díaz-Canel se inscriben en esa lógica. El presidente cubano ha insistido en negar cualquier colapso del régimen, ha llamado a la “resistencia creativa” frente a la escasez energética y ha denunciado lo que define como un intento de asfixia deliberada por parte de EE. UU. Sin embargo, el tono, más que desafiante, ha sido preventivo.  

  • Con énfasis en la soberanía, la reiteración de que Cuba no representa una amenaza y la apertura condicionada al diálogo sugieren que La Habana percibe un riesgo distinto al de ciclos anteriores. 

  • El castrismo no teme solo sanciones, sino acciones más directas en un contexto hemisférico profundamente alterado tras la intervención estadounidense en Venezuela. 

Por qué importa. Durante décadas, Cuba sobrevivió a la presión de Washington gracias a dos pilares externos: primero la Unión Soviética y luego Venezuela. Ambos funcionaron como amortiguadores económicos y estratégicos. Hoy, esos pilares han desaparecido. Con Venezuela obligada a reconfigurar su política exterior bajo tutela estadounidense, Cuba perdió su principal proveedor de petróleo subsidiado.  

  • México ha intentado ocupar —parcialmente— ese vacío, pero incluso ese respaldo está ahora bajo revisión ante la presión directa de la Casa Blanca. Para La Habana, el margen de maniobra se está cerrando. 

  • Desde Washington, la estrategia combina coerción y ambigüedad. Donald Trump ha endurecido el discurso, ha advertido públicamente que no habrá más petróleo ni dinero para Cuba y ha vinculado la situación de la isla a la seguridad nacional estadounidense, tal como lo hizo con Venezuela. 

  • Al mismo tiempo, su administración mantiene canales de comunicación limitados y permite cierto flujo de ayuda humanitaria, una dualidad que busca normalizar, gestionar el colapso sin asumir costos políticos directos.  

Entre líneas. En ese equilibrio incómodo, Cuba no sabe si enfrenta un nuevo cerco o una fase preparatoria para algo más disruptivo. El temor cubano a una intervención no necesariamente se traduce en la expectativa de una invasión clásica. Más bien, apunta a escenarios de presión escalonada, que podrían verse manifestados como bloqueos energéticos más estrictos, interdicciones marítimas, sanciones secundarias agresivas contra terceros países y un uso intensivo del aislamiento financiero.  

  • Si Washington juega bien sus cartas, podría seguir el manual con el cual se derrocó a Maduro y provocar un colapso interno. 

  • Para un Estado con capacidad institucional mínima y una economía al borde del colapso, ese tipo de intervención indirecta puede ser tan decisiva como una acción militar abierta. 

  • La reacción defensiva de Díaz-Canel parece reconocer precisamente esa vulnerabilidad. 

Ecos regionales. El respaldo diplomático de China, expresado recientemente en Pekín, y las señales de apoyo desde Moscú apuntan a blindar políticamente al régimen frente a una narrativa de intervención “legítima”. No obstante, esos apoyos tienen límites evidentes. Ninguna de esas potencias parece dispuesta a asumir el costo de sostener económicamente a Cuba como lo hizo la URSS, ni a desafiar frontalmente a EE. UU. en el Caribe.  

  • Tanto para Rusia como para China, sería muy costoso mantener a un enemigo de EE. UU. en el seno de su esfera de influencia. 

  • Es un dilema similar al que enfrenta EE. UU. con Ucrania y Taiwán, lo que, a su vez, desincentiva a Putin y a Xi Jinping de iniciar un efecto dominó que luego podría repercutir en su patio trasero. 

  • Para La Habana, esa realidad convierte el discurso de resistencia en una necesidad simbólica más que en una estrategia sostenible. 

En conclusión. El futuro de la relación dependerá de hasta qué punto Cuba esté dispuesta a ceder para evitar una escalada mayor. Las señales de apertura retórica al diálogo, la moderación relativa del tono oficial y los intentos de mostrar control interno son las patadas de ahogado de un régimen que busca tiempo. Trump, por su parte, parece convencido de que el desgaste estructural de Cuba juega a su favor y que no necesita apresurar una definición. Esa asimetría explica el nerviosismo creciente en La Habana. 

  • En definitiva, Cuba está reaccionando a la percepción de que el umbral de intervención estadounidense en el hemisferio se ha desplazado, como explícitamente lo afirma la Estrategia de Seguridad Nacional 2025. 

 
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Luis González
El jueves eligen a los primeros magistrados de la CC
599 palabras | 3 minutos de lectura

La elección en el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala avanza hacia una fase decisiva, pues el jueves 12 de febrero se realizará la segunda vuelta para elegir magistrados titular y suplente que representará al gremio ante la Corte de Constitucionalidad (CC).

 

Qué destacar. Tras los resultados del 4 de febrero, los abogados Astrid Lemus y Estuardo Gálvez se consolidaron como los dos aspirantes con mayor respaldo, asegurando su pase a la ronda definitiva.

  • También se disputará la magistratura suplente, donde los abogados Luis Bermejo y Melvin Portillo competirán en la segunda vuelta tras obtener las mayores votaciones en la primera ronda. 

  • La jornada del 12 de febrero se convierte así en un evento determinante para la conformación de la CC en el periodo 2026–2031. 

  • El proceso reafirma el peso del voto individual dentro del CANG y la relevancia del papel que jugarán sus representantes en el máximo tribunal constitucional. 

En el radar. El presidente, Bernardo Arévalo, anunció que el Ejecutivo publicará hoy la convocatoria para que profesionales presenten su postulación como magistrado titular y suplente de la CC. 

  • La designación será realizada por el gobernante en Consejo de Ministros, bajo lo que calificó como una “brújula ética” orientada al rescate de la justicia y la defensa de la democracia. 

  • Arévalo explicó que el equipo legal de la Presidencia se encargará de revisar la documentación presentada y que, tras el análisis de los expedientes, se elegirán a las personas con las mejores capacidades. 

  • Invitó a quienes cumplan con el perfil a enviar su currículum a la Presidencia para ser considerados. La recepción de expedientes se llevará a cabo del 16 al 20 de febrero, mientras que el período de revisión se desarrollará entre el 23 de febrero y el 6 de marzo, cuando se definirá la propuesta final. 

Lo que sigue. El presidente de la Comisión de Postulación para fiscal general del Ministerio Público, Carlos Lucero Paz, convocó a los comisionados a su primera sesión de trabajo hoy a las 15 horas, la cual se realizará en la Sala de Vistas del Organismo Judicial. 

  • Lucero, quien preside la comisión en su calidad de presidente en funciones de la Corte Suprema de Justicia y del OJ, afirmó que la institución asume un compromiso firme con el Estado de derecho. 

  • Señaló que las sesiones serán accesibles para la población, la sociedad civil, observadores internacionales y medios de comunicación por la tecnología instalada en el recinto. 

  • Destacó que la misión principal será velar por la legalidad en la elección del próximo fiscal general del MP, garantizando un proceso “sumamente transparente”. Recordó que la ley exige a los aspirantes idoneidad, ética y transparencia, por lo que podrían discutirse las tablas de gradación y requisitos en la primera reunión.  

Ecos regionales. El presidente de Honduras, Nasry “Tito” Asfura, viajó a EE. UU. para reunirse con Donald Trump, de quien recibió una bendición simbólica que remarcó su liderazgo. 

  • Esta semana comienza a gobernar con una perspectiva renovada, centrada en fortalecer alianzas estratégicas y proyectar una imagen de firmeza internacional. 

  • Nayib Bukele, presidente de El Salvador, reforzó su alianza política y su cooperación en temas de seguridad y migración con el gobierno de Donald Trump, quien lo invitó al tradicional Desayuno de Oración, lo que promete más respaldo de EE. UU. al salvadoreño. 

  • La calificadora Moody’s prevé que el gobierno de Laura Fernández impulsará reformas fiscales y de financiamiento externo con impacto crediticio positivo, facilitadas por su mayoría legislativa. Además, anticipa que una enmienda constitucional para flexibilizar el financiamiento externo ayudaría a reducir riesgos de liquidez y fortalecer la posición fiscal de Costa Rica. 

 
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