Nery Ramos, el solitario presidente del Congreso

 

¡Buenos días!

En la región —el llamado “triángulo norte”—, solo El Salvador puede ufanarse de estabilidad y de seguridad. Claro, a costo de la libertad política.

Guatemala es una constante feria, con subibajas, tiovivo, vendedores de aceite de serpiente (estafadores, pues), y tiro al blanco. Honduras no se queda atrás. Lejos quedó el tradicional dominio bipartidista de ese país; el narco ha hecho lo propio, incrustándose en todas las esferas. Lo que está por venir —con la elección general en noviembre— no es mucho mejor, aunque hay alguna luz al final del túnel.

Como diferenciador, Guatemala es el único país que aún no sucumbe ante China, lo que podría granjearle algún favor de los EE. UU. El Gobierno de Arévalo, aunque muera de ganas, no podría decantarse por el gigante asiático.

De nuevo, como en la sangrienta segunda mitad del siglo pasado, la región será escenario de una conflagración mundial; ya no ideológica, como comercial y de influencia.  

 
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Rafael P. Palomo
China se aferra a su control del Canal de Panamá
460 palabras | 1 minuto de lectura

Ante el inicio de una guerra comercial, China se aferra al as bajo su manga: el Canal de Panamá.

Por qué importa. La creciente influencia de China en el Canal de Panamá es una de las mayores preocupaciones de Trump. CK Hutchison, con sede en Hong Kong, es propietaria de dos puertos —Balboa y San Cristóbal— ubicados en ambas entradas del canal. 

  • Aunque ambos puertos son propiedad privada, Pekín dejó en evidencia su capacidad de influir en los negocios dentro del país.

  • Especialmente importante es su sede, ya que Hong Kong cuenta con su propia moneda; sistema legal y económico, y un marco regulatorio autónomo de China, parte de la política de “un país, dos sistemas”.

  • La intervención aumentó la erosión de la autonomía de Hong Kong, que empezó después de las protestas de 2019 y que derivó la Ley de Seguridad Nacional de 2020, que acrecentó el control chino sobre la ciudad.

En perspectiva. Tras una “revisión antimonopolio”, la Administración Estatal de Regulación del Mercado (SAMR, por sus siglas en inglés) de China bloqueó la venta de dos puertos —propiedad de CK Hutchison— en el Canal de Panamá a un consorcio liderado por BlackRock.  

  • De acuerdo con la entidad, la transacción se detuvo con el fin de proteger la competencia leal y salvaguardar el interés público.

  • Los puertos panameños formaban parte de una transacción de USD 22 800M, que incluía la venta de 43 puertos en todo el mundo.

  • La decisión de la SAMR no es antimonopolista, sino que busca evitar la adquisición de activos estratégicos para una empresa estadounidense.

El otro lado. A Xi Jinping le es especialmente preocupante ceder su influencia a manos de BlackRock, la gestora de inversiones considerada la mayor administradora de activos del mundo y con fuertes vínculos al gobierno de EE. UU.   
 

  • La empresa ha reducido gradualmente sus relaciones con China, obedeciendo a las directrices de Washington para restringir inversiones sensibles para la seguridad nacional.

  • La relación parecería —incluso— clientelar, con altos funcionarios de BlackRock transitando entre la empresa y los gobiernos de Clinton, Bush, Obama, Biden y Trump.

Balance. Para Pekín, es prioritario mantener su influencia en la región. Especialmente, para Xi Jinping es preeminente retener control sobre los puertos en el canal, en vista de la guerra comercial de Trump, que inicia formalmente hoy.  

  • La decisión de la SAMR le brinda a China un elemento negociador ante EE. UU. de cara a la nueva política arancelaria; arma con la que Trump esperaba contar de haberse realizado la adquisición.

  • China es uno de los pocos países que no ha intentado negociar una desescalada de tensiones comerciales con EE. UU.

  • La postura del régimen sigue siendo enfrentarse en un cara a cara y no mostrar debilidad ante la agresiva política de Trump 2.0. 

 
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Reynaldo Rodríguez
Honduras se encamina hacia una sacudida política
579 palabras | 2 minutos de lectura

Las últimas elecciones generales de Honduras, que llevaron al poder a Xiomara Castro —autodefinida como socialista, y esposa del expresidente derrocado Manuel Zelaya— marcaron un giro decisivo en el panorama político del país.

  • El proceso electoral de 2021 supuso el regreso de la izquierda al gobierno en un contexto de creciente escrutinio hacia el entonces presidente Juan Orlando Hernández, cuya administración estaba bajo investigación judicial.

  • Dichas indagaciones culminaron en la extradición de Hernández a Estados Unidos por cargos de narcotráfico, luego de que su hermano, Tony Hernández, fuera condenado por delitos similares. 

Por qué importa. En medio de la agitación por estos acontecimientos, Honduras se prepara para un nuevo proceso electoral en noviembre. Los recientes resultados de las elecciones primarias revelan los primeros indicios de un cambio en las preferencias del electorado.

  • El partido de Castro, Libertad y Refundación (Libre), registró un inusual alto porcentaje de votos nulos —18 %— en una primaria con solo dos candidatos. El resultado evidenció la dificultad de la presidenta para trasladar su legitimidad rural, populista y revolucionaria a su elegida sucesora, Rixi Moncada.

  • Aunque el Partido Nacional (PN) obtuvo una cuota considerable de votos, su candidato, Nasry Asfura, no parece contar con un respaldo sólido entre el electorado. Pese a adoptar una estrategia de silencio para tomar distancia del estigma que dejó la extradición de Hernández, el partido no ha logrado redefinir su identidad ni presentarse como un abanderado creíble contra la corrupción.

  • Por su parte, Salvador Nasralla —compañero de fórmula de Castro en los comicios anteriores y vicepresidente hasta el año pasado— ahora compite como candidato del Partido Liberal (PL). Nasralla ha emergido como el favorito entre las élites económicas y votantes con firmes posturas anticorrupción. 

Lo que sigue. La divulgación de un video por parte de Insight Crime, que vincula al cuñado de la presidenta —actual secretario del Congreso— con redes de narcotráfico, ha desatado una crisis de percepción para Libre.

  • Las dos elecciones previas estuvieron marcadas por votos de castigo contra partidos y candidatos involucrados en escándalos de corrupción y narcotráfico, sobre todo en departamentos con alta actividad económica, donde el electorado suele inclinarse por figuras moderadas como Nasralla.

  • Si el partido de Nasralla logra captar votantes indecisos provenientes tanto de Libre como del PN, podría adquirir el peso suficiente para liderar alianzas gubernamentales o, como algunos anticipan, incluso ganar la presidencia. 

Entre líneas. Honduras —junto a Guatemala y El Salvador— adquiere creciente relevancia geopolítica para Washington debido a su papel estratégico en las rutas migratorias y del narcotráfico.  

  • Tegucigalpa mantiene una relación históricamente estrecha con EE. UU., que incluye la presencia de la mayor base militar estadounidense en Centroamérica: la base aérea Soto Cano.

  • Pese a altibajos —tensiones con la administración Trump, diferencias ideológicas profundas y el giro diplomático hacia China—, se prevé que ambos gobiernos “entierren el hacha” y fortalezcan sus vínculos una vez se instale la nueva administración.

  • Incluso el reconocimiento de Taiwán podría volver a la agenda, tras los escasos beneficios derivados del acercamiento económico a Pekín, que ha despertado inquietudes sobre la soberanía a largo plazo. 

Conclusión. En 2021, los hondureños enfrentaron una elección dividida entre partidos tradicionalmente corruptos y un movimiento populista reavivado por un discurso incendiario sobre el golpe de Estado de 2009; ahora, más que nunca, reconocido como ilegítimo.

  • Sin embargo, la administración de Castro ha quedado por debajo de las expectativas: el nepotismo persiste, al igual que la corrupción.

  • Ante una creciente desilusión ciudadana, los vientos políticos parecen estar cambiando, nuevamente. 

 
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Ana González
Nery Ramos se está quedando solo
453 palabras | 1 minuto de lectura

El segundo año de la gestión de Nery Ramos al frente del Congreso ya no es miel sobre hojuelas. Comenzó con una solicitud para retirar su inmunidad por haber “reconocido” a la bancada Semilla; recientemente perdió a Karina Paz, la legisladora que ocupaba la primera secretaría y en quien más confiaba, y ahora también se enfrenta a la molestia de un grupo de diputados por su intención de revertir el incremento salarial.

Por qué importa. Como presidente del Congreso, Ramos tiene una función clave en la búsqueda de consensos para los temas de la agenda legislativa. Además, es el encargado de convocar a las sesiones plenarias y a las reuniones de la Junta Directiva. 

  • No obstante, necesita contar con el respaldo del resto de los congresistas para que haya cuórum y se pueda avanzar en los puntos de discusión en el hemiciclo.

  • En este contexto, Ramos empieza a percibir cómo se van debilitando las alianzas que lo llevaron a la presidencia.

  • Tampoco contribuye a su situación el distanciamiento con el partido Movimiento Semilla, una brecha que ha quedado —más— en evidencia en las últimas semanas. 

Datos clave. El 6 de febrero de este año, la Fiscalía de Delitos Administrativos solicitó el retiro de la inmunidad de Ramos, junto con otros tres diputados, por no haber acatado una orden de la Corte de Constitucionalidad (CC) cuando formaron parte de la Comisión Permanente, y reconocieron a los oficialistas como bancada.

  • Desde entonces, la situación no ha mejorado. Recientemente, la CC pidió que se notificara la expulsión de Karina Paz del bloque VOS, lo que la obligó a dejar la primera secretaría. Ella era su principal aliada en la conducción del Congreso.

  • El distanciamiento con el partido oficial se ha intensificado en las últimas semanas; Ramos lo evidenció al criticar a los diputados “que guardaron silencio” frente al incremento salarial.

  • Sin embargo, la decisión de intentar revertir el aumento salarial parece haber sido la gota que colmó el vaso. Varios legisladores no están dispuestos a renunciar al desmedido aumento. El descontento quedó reflejado el lunes, cuando solo acudieron cinco jefes de bloque.  

En conclusión: Ramos debe actuar rápidamente para recuperar la “popularidad y confianza” de sus compañeros y retomar el control del Congreso.

  • No está claro si el distanciamiento con el oficialismo será temporal, y si, eventualmente, buscarán puntos en común. Algunos sostienen que “ambos se necesitan”.

  • La forma en que Ramos maneje este “bache” será crucial. Está claro que tiene aspiraciones políticas, que no podría alcanzar siendo solamente uno de los dos diputados del partido Azul.

  • Ramos dejó entrever, durante una entrevista con República, que no es indiferente a buscar la presidencia [de la República]; en ese momento todo parecía ir sobre ruedas. Ya no.

 
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