No fueron los sindicatos

¡Buenos días! 

Cada 1 de mayo se repite la misma liturgia: pancartas, consignas, tambores y sindicalistas atribuyéndose conquistas que, en buena medida, no les pertenecen. La fábula es conocida: el trabajador vivía oprimido por el capitalismo hasta que aparecieron los sindicatos y el Estado, cual santos patronos con megáfono, a rescatarlo. La realidad, siempre tan impertinente con los dogmas, dice otra cosa.

Los trabajadores no comenzaron a vivir mejor porque un sindicalista aprendió a gritar más fuerte, sino porque la Revolución Industrial, el ahorro, la acumulación de capital, la inversión, la innovación, la competencia y la cooperación libre multiplicaron la productividad humana. Ese fue el verdadero motor. No el sindicato, sino el empresario que arriesga, invierte, contrata y produce.

La gran mentira socialista es que el capitalismo empobreció al trabajador y que luego aparecieron los sindicatos y los gobiernos, cual arcángeles, a rescatarlo. Pero el mito no resiste mucho examen. Conviene repetirlo porque a algunos les produce urticaria: el capitalismo no explotó a las masas; las sacó de una pobreza que ya existía. No inventó la miseria. La heredó. Y, a diferencia de los profetas de la lucha de clases, empezó a reducirla.

Claro, las condiciones de trabajo del siglo XIX nos parecen duras vistas desde la comodidad del siglo XXI. Pero esa comparación tramposa olvida lo esencial: no se compara la fábrica primitiva con una oficina climatizada de hoy, sino con la alternativa real de entonces, que era el campo, el hambre, la informalidad brutal y la muerte temprana. El progreso no llegó por decreto. Llegó porque cada generación produjo más que la anterior.

En Guatemala ocurre igual, aunque con nuestro tropical talento para estorbarlo todo. Las mejores condiciones laborales no han venido de los sindicalistas que paralizan servicios, capturan instituciones y defienden privilegios impresentables. Han venido de las empresas que invierten, de los emprendedores que abren plazas, de los industriales que tecnifican, de los comerciantes que arriesgan, de los exportadores que compiten, de la tecnología que permite hacer más con menos, y de millones de intercambios libres entre personas que no necesitan que un comisario sindical les explique cómo ganarse la vida.

El sindicalismo, en demasiados casos, no defiende al trabajador: defiende al sindicalista. Y vaya si lo hace bien. Ha perfeccionado el noble arte de vivir de la productividad ajena mientras sermonea a quienes sí producen.

Por supuesto que el trabajo debe celebrarse. Pero celebrar el trabajo no es celebrar la huelga permanente, ni el privilegio laboral, ni la plaza capturada, ni el salario desconectado de la productividad. Celebrar el trabajo es celebrar la creación de valor. Es reconocer que la riqueza no brota de una proclama, ni de un ministerio, ni de una pancarta con faltas de ortografía revolucionaria. La riqueza se crea trabajando, ahorrando, invirtiendo, innovando y cooperando libremente.

El verdadero día del trabajo debiese ser una celebración del empresario y del trabajador productivo; del que madruga para abrir su negocio y del que llega puntual a hacerlo funcionar; del que contrata y del que acepta un empleo; del que compra, vende, aprende, mejora y compite. En suma, de quienes hacen posible la civilización cotidiana mientras otros se atribuyen sus frutos.

Este 1 de mayo, entonces, vale la pena rescatar la fecha de quienes la secuestraron.

 
Comparta este contenido:
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en LinkedInCompartir en WhatsApp
 

Punto HTML con Texto Alineado

Gérman Rodríguez
Precandidatos presidenciales en modo campaña anticipada
586 palabras | 3 minutos de lectura

Las elecciones 2027 se aproximan desde ya. Dirigentes partidarios elevan su perfil, consolidan redes de poder y envían mensajes con tono electoral. Por su parte, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) enfrenta el reto de monitorear y sancionar las campañas anticipadas. Sin embargo, existen muchas dudas sobre los limites de la ley. 

Por qué importa. La diferencia entre actividad partidaria (proselitismo) y campaña anticipada es difusa. Aunque aún no es periodo de promesas políticas, algunos partidos ya las ofrecen. La intensificación de la presencia pública de los posibles candidatos presidenciales es la clave. No se quedan atrás quienes aspiran a diputaciones y alcaldías. 

  • Algunos de los partidos que figuran en la estrategia son la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Servir y Todos. La primera agrupación es la más grande del país. Tiene 85 511 afiliados. 

  • En varios mitines, la secretaria nacional de la UNE, Sandra Torres, ha ofrecido cambios en el gobierno. Aunque no llama al voto (como prohibe la ley) sí hace promesas. 

  • Por su parte, Carlos Pineda, como secretario general de Servir, con 20 782 afiliados, se mantiene activo en las redes sociales. Incluso, tiene su pódcast en el que entrevista a varias personalidades del país. 

Visto y no visto. Aprovecha las conversaciones para posicionar su agenda política. Hace promesas y se victimiza por su no participación de 2023. También defiende la participación de su familia en Servir. En los mítines que ha realizado en el interior del país, se ha posicionado como el candidato presidencial 2027. Esto podría ser campaña anticipada. 

  • Su agrupación se ha fraccionado. Las figuras que antes le respaldaban, como Aaron Rodas, conocido como “el tapa huecos”, le dieron la espalda. Se suma también la abogada Nadia Castellanos. 

  • Ambos critican que Servir esté dominada por la familia Pineda y Rossel. La agrupación que promete el respeto a la democracia y a la república se convirtió en una dictadura político-familiar. 

  • En los municipios del país la situación no es diferente. Servir ha sumado a varios caciques de los pueblos para ganar apoyo en las elecciones de 2027. La misma estrategia ha replicado Cabal. 

Sí, pero. El partido Todos es el más reciente en replicar la estrategia de la UNE y Servir. Eligieron el pasado 19 de marzo al abogado y pastor, Sergio Madrazo, como presidente de su consejo político. Esto se traduce en su posible candidatura presidencial para 2027. En la asamblea que realizaron, él anunció su plan de gobierno. 

  • Prometió algunas iniciativas de ley desde el Congreso, como la modificación del Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI). Resalta que Madrazo integra la Agrupación Solidaria de Profesionales Afines (ASPA). 

  • Esta es liderada por el exmagistrado de la Corte de Constitucionalidad (CC), Nester Vásquez Pimentel. También está vinculada a personajes cuestionados dentro del gremio de abogados. 

  • Todos es liderado por el diputado Felipe Alejos Lorenzana, reconocido como un operador político. Al sumar a Madrazo, la agrupación logra sumar el apoyo de varios profesionales del derecho y de líderes evangélicos. 

En conclusión. La actividad de la UNE, Servir y Todos evidencia una precampaña de facto que aprovecha vacíos legales. El TSE enfrenta el dilema de garantizar el proselitismo político o corregir los abusos. Debe tener criterios firmes y previsibles apegados a la ley. Sin reglas claras, la contienda arranca desigual y la confianza ciudadana se pierde, como sucedió en el proceso de 2023. 

  • La narrativa y los eventos públicos ya incluyen promesas. También posicionamiento personal. Aunque no solicitan el voto, el efecto electoral resulta evidente. Favorece a quienes dominan la exposición mediática. 

  • Las fracturas internas y alianzas sectoriales muestran una competencia en marcha. La disputa por liderazgos y bases territoriales de los partidos redefine el mapa político antes del 2027. 

 
Comparta este contenido:
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en LinkedInCompartir en WhatsApp
 

Punto HTML con Texto Alineado

Glenda Sánchez
La gráfica de la semana

 
Comparta este contenido:
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en LinkedInCompartir en WhatsApp
 

Punto HTML con Texto Alineado

Glenda Sánchez
La salud mental sigue fuera de las prioridades del Gobierno
944 palabras | 5 minutos de lectura

Josefa, Eva y Pedro son tres pacientes que sufren trastornos mentales. Por lo avanzado de su enfermedad fueron suspendidos y obligados a dejar de trabajar.  Los tres asisten a Centros de Salud Pública o al Hospital Nacional de Salud Mental Federico Mora. Los dos últimos padecen de ansiedad y depresión. Mientras Josefa esquizofrenia.  

En Guatemala, el gobierno de Bernardo Arévalo se comprometió a ofrecer un servicio de salud de calidad: “lucharemos para que nadie muera por causas prevenibles y curables”, detalla en el Plan de Gobierno del Movimiento Semilla (2024-2028). La salud mental no estuvo exenta de promesas.  

El documento enfatiza que la salud sería un derecho para todos los guatemaltecos al garantizar atención médica, cobertura y medicina genérica. “La salud no debe depender de la capacidad de pago; por ello, nos comprometemos a transformar la salud pública. Avanzar hacia una atención universal, integral, de calidad y gratuita”, se lee.

Más allá del país 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la salud mental es una parte integral para el bienestar y desarrollo de toda persona. Reconoce que los países se deben esforzar para brindar una atención digna. Alerta que los sistemas y servicios de algunos reflejan deficiencias para atender a los pacientes.  

Guatemala tiene un marco jurídico en salud mental. También en la promoción del bienestar de la población.  En 2023 se lanzó la Política Institucional de Salud Mental 2023–2028 para fortalecer la atención de los pacientes. Los tres ejes de la política son la entrega de medicamentos en todas las áreas de salud, descentralizar la atención e impulsar programas de prevención.  

En marzo pasado la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia (SCSP) junto a la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos (Copadeh) lanzaron la campaña de salud mental Hablemos sin pena. Uno de los objetivos es romper con los estereotipos y hablar del tema. A pesar del gasto en pauta los resultados no son tangibles. Por parte de los guatemaltecos, ha recibido varias críticas. 

La promesa de atención se desvanece. No hay medicamentos para los pacientes y existen pocos especialistas. No se dan abasto para asistir los pacientes. En diciembre de 2025, la siquiatra, del centro de salud ubicado en la 10 avenida y 14 calle de la zona 1 capitalina, renunció ante la negativa de un incremento salarial.  

Lenta asistencia 

Los más afectados son los pacientes del centro. En enero fueron notificados de la renuncia de la especialista y fueron trasladados al Hospital General San Juan de Dios y el Federico Mora. Cada hospital tiene un proceso diferente, unos más burocráticos que otros. 

Según denuncias en el San Juan de Dios para ser atendidos son remitidos al área de Geriatría. Allí se encuentra el psiquiatra. En la primera consulta el personal notifica que el nosocomio no otorga medicamentos. La consulta es externa, por turnos y referidos de algún centro de salud del país. En el Federico Mora no tienen insumos suficientes para tratar los trastornos, los especialistas se rotan en las diferentes áreas.  

“No hay medicamentos, le daré algunas muestras médicas para ayudarla.  Nos dice el psiquiatra. Este mes me tocó que comprar. La caja de 30 pastillas cuesta Q400 hasta Q850. Debo tomar dos medicamentos, porque sufro de depresión y ansiedad”, añade Eva. Ella asistía desde 2025 a la zona 1. Es mamá y no ha podido trabajar por el padecimiento.  

La hazaña por un tratamiento 

Desvenlafaxina de 50 mg —antidepresivo para tratar trastorno depresivo — es uno de los medicamentos que ella debe tomar.    En Guatecompras, la última adquisición del fármaco la hizo el hospital en abril de 2025. Puede ser que se adquirió bajo otra modalidad. Las compras más frecuentes las tiene el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).    

La Dirección de Comunicación del Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS) confirmó en enero la renuncia de la especialista y del traslado de los pacientes a otros hospitales. Hasta la fecha no han contratado al nuevo médico y los pacientes están a la deriva por la falta de los tratamientos.  

La deficiencia en el tratamiento de la salud mental a dado paso a varias iniciativas de ley. La más reciente es la 6537, Ley para la Atención Integral de la Salud Mental.  

Datos  

Registros de la revista de Psicólogos de Guatemala indican que 340 psicólogos están distribuidos en las 29 áreas de salud y que en los hospitales hay al menos 140 médicos psiquiatras (MSPAS, 2008).  

Además, que el ministerio reportó que 34 178 guatemaltecos fueron diagnosticados con algún trastorno mental y del comportamiento. Y añade que los padecimientos que se presentan con más frecuencia son la depresión, ansiedad y trastornos mentales asociados al consumo de sustancias psicoactivas.  

El reto pendiente del país 

En 2011 el hospital Federico Mora fue señalado internacionalmente como uno de los peores y más peligrosos del continente americano. Cuatro gobiernos han pasado, incluida la administración de Arévalo, y la situación no muestra mayores avances. Se hace referencia porque es el único hospital especializado en la salud mental del país. 

Con esos antecedentes es vital que las autoridades prioricen el tema. De acuerdo con la OMS, en el mundo 1 000M de personas sufren algún trastorno mental y Guatemala sobre pasa los más de 30 000 casos. Y con demasiada frecuencia son víctimas de abusos contra los derechos humanos por parte de los servicios de salud, que deberían ser los responsables de atenderlos.  

A pesar del bajo cumplimiento de las promesas de campaña en salud, el gobierno de Arévalo olvidó la salud mental. Priorizó la construcción de centros de salud y la continuidad de dos hospitales, pero ninguno se posesiona como centro de atención para estos trastornos.  

 
Comparta este contenido:
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en LinkedInCompartir en WhatsApp
 

¿Qué le pareció el boletín de hoy?

Iniciar Sesión o Suscríbete para participar en las encuestas.