Regreso de una querida sección al boletín

¡Buenos días!

El Buen Libro nos dice que “no solo de pan vive el hombre”, pues también hay que alimentar el alma. Inspirados en esa enseñanza, hoy les traemos de regreso una sección que hace justamente eso: proveerles a nuestros suscriptores sustento, en este caso, intelectual.

El rincón de los libros, a cargo del editor de República empresa, Marcos Jacobo Suárez Sipmann, reseña textos políticos o relacionados con la ciencia, ¿arte?, para dar contexto a lo que en este boletín se analiza: la actividad de los políticos y los efectos de sus decisiones, muchas veces negativos.

Les deseamos un buen fin de semana, y del mes de agosto.  

 
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Rafael P. Palomo
La educación en El Salvador: consolidando la dictadura en las aulas
647 palabras | 3 minutos de lectura

La militarización de El Salvador abarca ahora la esfera educativa, donde la línea que divide la disciplina y el adoctrinamiento es peligrosamente difusa.

En perspectiva. El pasado 14 de agosto, Nayib Bukele nombró a Karla Trigueros, médico y capitana del Ejército salvadoreño, como ministra de Educación, en sustitución de José Mauricio Pineda. El exministro, quien ocupó el cargo de manera interina desde 2022, era uno de los funcionarios más técnicos y capacitados del gobierno de Bukele.  

  • Aunque Trigueros cuenta con una formación médica y experiencia en coordinación logística, no posee formación pedagógica ni una trayectoria en gestión educativa que respalde su nombramiento.

  • No obstante, la ministra forma parte de un círculo castrense cercano al presidente.

  • Trigueros es la primera militar a cargo de la cartera de educación en El Salvador desde hace más de medio siglo.

Por qué importa. Entre sus primeras medidas, se impuso un paquete de normas disciplinarias en todas las escuelas, que exige uniformes “impecables”, cortes de cabello “adecuados” y días cívicos con actos patrióticos. A aquellos alumnos que no cumplen se les prohíbe la entrada a los recintos escolares. Adicionalmente, se creó el Reglamento para la Promoción de la Cortesía Escolar, que prohíbe a los alumnos ser promovidos al siguiente grado si en 15 ocasiones no saludan, usan las palabras “por favor” y “gracias” o usan un tono irrespetuoso dentro del recinto.  

  • No se trata de un debate menor sobre estética escolar, lo que se busca es una redefinición del contrato educativo, desplazando el foco desde la pedagogía hacia la obediencia a la autoridad.

  • Si bien, la disciplina es un factor importante dentro de la formación educativa, la nueva ministra ha optado por una reforma en detrimento de la formación de capital humano.

  • Evitar la deserción escolar, incrementar el nivel de alfabetización y crear capital humano capacitado en ciencia y tecnología están lejos de la mira de la nueva administración del ministerio.

Visto y no visto. Las medidas llegan a un sistema que arrastra déficits estructurales y que necesita una reforma pedagógica. Solo un 64.4 % de los estudiantes salvadoreños completan la secundaria superior y el gasto público asignado a educación es de un 4.1 % del PIB, pero su ejecución es solamente de un 3.17 % del PIB: el más bajo de toda la región.  

  • Latinoamérica sufrió los cierres escolares más largos del mundo en el 2020 por la pandemia de covid-19, y El Salvador arrastra todavía un déficit de aprendizaje que se refleja en indicadores como el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la OCDE.

  • Los resultados de El Salvador son inferiores a la media mundial, especialmente en áreas como matemáticas, que son críticas para la Cuarta Revolución Industrial, a la que Bukele prometió en 2019 que el Ministerio de Educación llevaría al país.

  • No obstante, ha cambiado desde entonces, cuando Bukele no mostraba intenciones de una nación militarizada y un modelo político antidemocrático.

En conclusión. La evidencia de los países que han conseguido crecimiento y desarrollo con el sistema educativo como base muestra que la ruta pasa por expandir el tiempo de aprendizaje efectivo, la remediación académica, el acompañamiento psicológico y la inversión en infraestructura escolar y personal docente. Por el contrario, el sistema educativo salvadoreño parece estar tomando una vía orientada al adoctrinamiento como medida preventiva del reclutamiento de pandilleros jóvenes. 

  • En un sistema que ya sufre por deserción, añadir filtros estéticos con sanciones académicas empuja a los bordes a quienes justamente más apoyo requieren (familias desintegradas y estudiantes con trayectorias irregulares).

  • Esto, a la larga, podría generar el efecto contrario y seguir aumentando las problemáticas sociales que son las principales causas de la formación de las pandillas.

  • El Salvador ha ampliado el foco de la militarización del país a las aulas, con el riesgo eminente de un adoctrinamiento orientado a la obediencia a la autoridad que, en este caso, solo es una: la de Nayib Bukele. 

 
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Con este provocador ensayo de 2024, el escritor y divulgador español, Jano García, busca incomodar y, al mismo tiempo, invitar a la reflexión.

Conocido por su estilo directo, cargado de datos históricos y un lenguaje que conecta con el lector, García plantea una tesis inquietante: más que por la maldad consciente de unos pocos, las sociedades modernas se ven amenazadas, principalmente, por la ignorancia masiva que permite y legitima que esas fuerzas malignas prosperen.

El autor argumenta que el mal necesita de la ignorancia como combustible. Dictadores, populistas o corruptos no podrían consolidar su poder sin una masa dispuesta a creer sus discursos o a desentenderse de la realidad. El volumen logra tender puentes entre el pasado y los desafíos de hoy: la desinformación digital, la polarización política y la incapacidad de las nuevas generaciones para distinguir hechos de opiniones.

El libro evita caer en tecnicismos; expone sus ideas de manera clara, con ejemplos reconocibles y un ritmo narrativo que recuerda más a la crónica periodística que a la estricta investigación.

Invita a la autocrítica. No solo señala a líderes, ideologías o instituciones; también a los individuos que, por comodidad o indiferencia, deciden no cuestionar lo que consumen ni lo que reproducen. Una positiva insistencia en la responsabilidad personal en un panorama donde es común culpar siempre al “otro”.

Un punto débil es una cierta tendencia a simplificar fenómenos complejos para sostener la tesis central. Sin embargo, esta no es una obra académica, ni lo pretende. Su propósito es provocar, alertar y estimular el debate.

El triunfo de la estupidez es un texto ameno, ágil y necesario, que invita a no subestimar el poder corrosivo de la ignorancia. Una lectura accesible para un público amplio, especialmente jóvenes y ciudadanos que desean entender el contexto político y cultural en el que viven. 

 
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